jueves, 10 de febrero de 2011

Infantiles, cuartos vitales

El cuarto del bebé y del niño en sus primeros años debe estimularle un buen dormir.

Si los padres quieren huirle a los tonos pasteles y apostarle a unos más fuertes y ácidos, sin perturbar el descanso de su hijo, su recomendación es aplicarlos de la mitad del cuarto hacia abajo y arriba manejar colores más neutros, más tranquilos.
El espacio, comenta la diseñadora Shelly Montes, de Tábatha, debe ser lo más limpio posible, con los muebles básicos, para facilitar el acceso de los padres y, después, los primeros pasos del niño. Procurar llevar todo hacia las paredes y aprovechar las esquinas de la alcoba es clave.
Una inversión a largo plazo es conseguir una cama cuna o cama corral, de 1 x 1,90 metros, que se pueda  transformar conforme el crecimiento del niño: primero cuna, después cama con barandas y por último la cama sola.
Otros muebles indispensables: un cambiador, para guardar los elementos de aseo del bebé y un organizador, para los juguetes.
Elegir materiales como la madera, suave y sin aristas, las pinturas orgánicas para paredes y el mobiliario y que este cumpla con medidas ergonómicas es fundamental para que además de estéticos los cuartos de los niños sean seguros. 

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