miércoles, 31 de agosto de 2011

Preciosa Plegaria al árbol:

 «Tú que levantas contra mí tu brazo armado, antes de hacerme mal ¡reflexiona!
Dios me ayuda a crecer sin molestarte. Soy la sombra amiga que te protege de sol. Mis flores y frutos sirven a tu recreo.
El bosque en que vivo es fuente de salud, deleite y belleza.
Cuando vendes mi madera remedias apuros.
Soy la hucha de tus ahorros.
Mis hojas dan esquilmo para tu ganado y abono para tus campos.
Cuando me podes no me mutiles, hazlo con cariño e inteligencia, no busques sólo mi leña.
El papel de tu periódico sale del árbol y también puedo vestirte.
Soy la viga que soporta el techo de tu casa. Las tablas de tu mesa y la cama en que descansas.
Cuando mueras, en forma de ataúd, seguirás necesitándome.
Soy el mango de tus herramientas. Con mis ramas enciendo tu hogar y cueces pan.
¡Tengo horror al Fuego! Soy tu más fiel y mejor amigo. Si me amas como merezco ¡Defiéndeme!»
fuente: vivirasturias.com

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