miércoles, 21 de marzo de 2012

Hoy sueñecitos nos ha sonreido

Sueñecitos
Con sólo un mes de vida, Sueñecitos se ha convertido ya en el Rey de la Casa. Sus horas transcurren entre el sueño, el llanto y el ejercicio de unos ojos incansables que intuyen algo que ver más allá de la sombra aterciopelada que tiñe el mundo que lo espera. Su única respuesta a todos nuestros cuidados es, en el mejor de los casos, el dulce sueño. Pero la mínima contrariedad en su bienestar, sea la barriguita, las ganas de comer o cualquier otra molestia, despiertan un llanto incansable que nos moviliza a todos, buscando desesperadamente algo que devuelva la paz a nuestro bebé.
Es aproximadamente entre la cuarta y sexta semana de vida cuando el bebé nos hace el mejor de los regalos: su primera sonrisa. Este es uno de los milagros que se sucederan incansablemente a partir de hoy y que, sin duda alguna, compensan esta sombra que el sueño va dibujando día a día alrededor de nuestros ojos.
Durante el primer mes, el bebé sonríe de forma espontánea por causas desconocidas, incluso puede hacerlo mientras duerme.
Se trata de una sonrisa automática, es decir, no es una respuesta a otra persona. Constituye un indicador positivo de bienestar del bebé y de normalidad de su cerebro.
Pero la primera sonrisa de verdad plena es la sonrisa social en respuesta a un estímulo del padre o de la madre. Es la primera comunicación bidireccional entre los padres y el bebé. Junto con el llanto, es la forma de comunicarse con las personas que le rodean. Si lo miras a los ojos a una distancia de entre 20 y 40 cm y le hablas de forma suave, el bebé cambiará la expresión de su rostro, de sus ojos y abrirá sus labios para esbozar una sonrisa.
Aparece cuando papá o mamá le sonríen, le hablan, le cuentan historias en unas palabras que, aunque extrañas, le hablan de amor, de ternura, de afecto, de calma, de bienestar. Como dijo Julián de Ajuriaguerra, neuropsiquiatra infantil francés de origen español "Un cerebro que no es acariciado, no se desarrolla bien". Le hablan de alguien que lo quiere, que lo mima, que lo cuida y lo protege y nuestro bebé contesta con la mejor palabra que conoce: su sonrisa. Disfruta de este momento, es un recuerdo que te acompañará toda la vida.

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