sábado, 14 de febrero de 2015

Día de los enamorados...Y fueron felices y comieron perdices…

Foto de Ruurmo
Hay un mundo que se mueve por dinero y poder, pero somos muchos los que creemos que hay un mundo mejor que se mueve por amor. 

Todos conocemos bellas historias de amor, algunas que acabaron en tragedia, como Romeo y Julieta, los amantes de Teruel, y otras donde fueron felices y comieron perdices…


Hoy os vamos recordar dos diferentes historias de amor reales, impresionantes en su fondo, diferentes en su fin.


Hemos mencionado un mundo de poder y dinero y otro de amor, no han de ser incompatibles, pero en esta historia que contamos a continuación lo eran, y ganó el amor:

El duque de Windsor y Wallis Simpson 

A la muerte del rey George V, en 1936, su primogénito Eduardo VIII se convierte en soberano del Imperio Británico. Entonces se encuentra soltero y mantiene una relación continuada con Lady Thelma Furness, una aristócrata inglesa. 

Ella le invita a una fiesta en la que conoce a una pareja de americanos: los Simpson. Los cuatro hacen muy buenas migas y cuando Lady Furness tiene que irse de viaje le pide con naturalidad a su amiga americana, Wallis, que vigile al Rey. Ésta última lo vigila tan bien que comienzan una relación. ¡Muy fuerte! ¡Un Rey con una americana y además casada! La prensa se descara, los miembros del Parlamento también y conminan al monarca a dejar a Wallis, que acaba de divorciarse para poder llevar a cabo sus funciones. 

Pero el corazón tiene sus propias razones… y en un comunicado oficial, Eduardo VIII anuncia que abdica para permanecer con la mujer que ama. 
Deja entonces el trono, pierde su título, se convierte en el Duque de Windsor y tiene que exiliarse con la mujer a la que desposará un año más tarde. A pesar de esta unión, Wallis Simpson nunca tuvo derecho a tener el título de Alteza Real. Su hermano Jorge VI se convirtió en rey y no es otro que el padre de la actual reina Isabel II. 

y fueron felices y comieron perdices

La segunda historia en una tragedia que muestra la irracional y visceral fuerza que tiene el amor, la hemos rescatado de un excelente artículo publicado por Winston Manrique en El País.

Ya no puedo vivir sin ti, Juan Ramón
El conmovedor diario de la escultora Marga Gil, que se enamoró en secreto del poeta y Nobel español, Juan Ramón Jimenez, se publica 83 años después de quitarse la vida:

“No lo leas ahora”. Fueron las últimas palabras que Marga Gil Roësset dijo a Juan Ramón Jiménez, en la casa del poeta en la calle Padilla, de Madrid, mientras dejaba sobre su escritorio una carpeta amarilla. Guardaba la revelación de su amor imposible por él, que la había llevado a una decisión fatal. Marga salió del despacho del escritor, fue a su taller, en el que había trabajado en los últimos meses, y destruyó todas sus esculturas, excepto un busto de Zenobia Camprubí, la esposa de su amado. “No lo leas ahora”… Abandonó el lugar para cumplir el destino que había previsto. Pasó primero por el Parque del Retiro; luego tomó un taxi hasta la casa de unos tíos en Las Rozas y allí se disparó un tiro en la sien.

Era el jueves 28 de julio de 1932. Ella tenía 24 años; él, 51. Ocho meses antes había conocido al poeta y a su esposa, con quienes entabló una sincera y afectuosa amistad. Pero en la joven pintora y escultora, a quien Juan Ramón y Zenobia llamaban “la niña”, también se desató en silencio una pasión amorosa no correspondida. Amenazadora. Hasta que ese amor colonizó toda su vida y la convirtió en tragedia.

“…Y es que…
Ya no puedo vivir sin ti
…no… ya no puedo vivir sin ti…
…tú, como sí puedes vivir sin mí
…debes vivir sin mí…”.

Ese deseo lo plasmó con su letra angulosa en una de las hojas de la carpeta que entregó a Juan Ramón Jiménez (1881-1958). Las escribió en las últimas semanas de ese verano. El autor le hizo caso. “No lo leas ahora”. Un poco de sombra cubrió su corazón para siempre. Un poco de luz salió de allí para su obra poética. Ese otoño del 32, él quiso rendirle homenaje publicando el manuscrito del diario de Gil, pero no pudo. En 1936, salió casi inesperadamente al exilio por la Guerra Civil. Ochenta y tres años después del suicidio de Marga Gil y de la voluntad de Juan Ramón Jiménez (JRJ), ese deseo del poeta se convierte ahora en realidad. Se titula Marga. Edición de Juan Ramón Jiménez y está editado por la Fundación José Manuel Lara. Suma un prólogo de Carmen Hernández-Pinzón, representante de los herederos de JRJ; un texto de Marga Clarck, sobrina de la artista, y escritos del poeta y su mujer sobre Marga Gil. Un relicario literario acompañado por facsímiles de las anotaciones de la escultora y varios de sus dibujos y fotos.

A veces la realidad supera la ficción.

Os deseamos un bello e intenso día de los enamorados.

Fuentes: elpais.com www.taringa.net

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