martes, 21 de julio de 2015

Los niños y el sol

Photo Juantiagues
La  larga y mala exposición al sol de una persona durante la infancia y la adolescencia puede aumentar el riesgo de melanoma. 
Os expongo varios consejos para protegerse del sol: 
Para los niños de mas de seis meses  (así como adultos), protectores solares con un factor de protección solar (SPF) a partir  de 20 o mayor, ayuda sin duda a reducir la intensidad del UVR que causan las quemaduras de sol. 
Aplicar generosamente entre 15 a 30 minutos antes de la exposición al sol, para darle tiempo a la piel a absorber y disminuir la probabilidad de que se vaya durante el baño. 
Vuelves a aplicar cada dos horas y después de que los niños naden, suden o se sequen con una toalla. Para la mayoría de personas, la aplicación y reaplicación adecuada son factores más importantes que el uso de un producto con un SPF superior.
La ropa puede ser una excelente barrera de los rayos ultravioletas. Muchos modelos de protección solar ligeros cubren el cuello, los codos y las rodillas. 

Mantenga los niños fuera del sol. Mantenga a los bebés menores de seis meses de la luz solar directa, vestidos con ropa fresca, cómoda y con sombreros de ala.  El protector solar se pueden utilizar en los bebés menores de seis meses en pequeñas áreas de la piel.
Aconsejamos a los padres planificar las actividades al aire libre para evitar las horas pico de sol (10 a.m.-4 p.m.) tanto como sea posible. Suena imposible, ¿Verdad? Nos podemos asegurar, al menos de que tengan un descanso del sol, cuando sea necesario.
Cuidado con la sombra.  Muchas personas piensan que la sombra es un simple alivio del calor, pero ofrece a los padres una falsa sensación de seguridad sobre la protección de rayos UV. Tenemos gente que padece quemaduras de sol en la sombra, porque la luz es dispersada y reflejada. Una persona de piel clara que se sienta debajo de un árbol puede quemarse en menos de una hora.

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